Historias de catalanes en el autobús
La mayoría habréis escuchado alguna vez eso de: "odio a los catalanes", "es injusto que tenga que saber catalán para opositar en Cataluña", "si se quieren independizar, ¿por qué juegan en la Liga Española (de fútbol)?... (mucho etcétera).
Hoy me ha vuelto a tocar a mí. Trayecto: Capuchinos-Avenida de Europa. Autobús nº1.
Dos mujeres hablando a mi lado sobre la hermana de una que quería presentar algo a un congreso en Cataluña, pero como no sabía catalán no podía. Por suerte han seguido hacia delante a través del pasillo y he dejado de escuchar su conversación. Pero Bea no, Bea seguía escuchando. Yo quería dejar de escuchar para no irritarme y mi inconsciente me ha hecho caso.
Me cuenta Bea (indignada) que una de las mujeres (o muchachas) no comprendía como siendo Cataluña de España se hablara catalán en ese congreso. Tendrá reciente el día de la Hispanidad y los mensajes de Rajoy. "Me hace gracia (me comentaba Bea) que la gente vea normal que para un trabajo en España se necesite hablar inglés y que para un trabajo en Cataluña no comprendan que se necesite el catalán". A la gente le entra la vena patriótica, como si de un Mundial de fútbol se tratara, en esto de los idiomas (que no dialecto, porque no me da la gana básicamente). Nuestros padres nos han enseñado que hablar inglés es muy importante desde pequeños para nuestro futuro. Pues lo siento, no me gusta el inglés.
La gente comprende que si me voy a Inglaterra a trabajar debo hablar inglés, pero si es Cataluña no. ¡Ah, claro! que Cataluña es de España, ¿y qué? y Málaga también y a la compañera de piso de Bea no la han cogido en un trabajo porque no dominaba bien el inglés. Nadie se alarma, ¿verdad? Nos han enseñado que el inglés es importante, ¡qué hubiera estudiado inglés! ¡maldita sea!
También es curioso la gente que dice odiar a los catalanes y luego se queja de que no pueden trabajar allí porque necesitan hablar catalán. ¿Pero no decías que los odiabas? ¡Ah! que los odias porque no puedes trabajar allí. Entonces yo odio a los ingleses, alemanes, franceses, indios, vaqueros... y a todos los que no hablen como yo. Incluso, puesto a ser hijo de puta, odio el acento manchego, que ni siquiera sé distinguirlo.
Pero la conversación en el bus continuaba. Ahora tocaba el tema del F.C Barcelona. La muchacha no entendía que si no se sienten españoles por qué juegan en la Liga de fútbol española. ¿No se pregunta entonces porque juegan extranjeros en la liga española? O lo más complicado para ella, ¿no se pregunta si los del F.C Barcelona les preocupa la independencia?
La gente tiende a generalizar. Me cuenta Bea que ella iba todos los veranos y navidades a Gerona hasta los 16 años y que no tuvo problemas nunca con el idioma. Sólo una vez, me cuenta, en la cabalgata de los Reyes Magos, de niña, un Rey le negó caramelos porque allí la costumbre era cantar una canción en catalán para que te los dieran. Otro Rey se dio cuenta del error de su compañero y le dio los caramelos y le pidió perdón. Y es que Bea nunca se ha llevado bien con los Reyes. Otra persona en su situación pensaría que los catalanes son unos hijos de puta. Cuando la realidad era bien distinta: UN catalán era UN hijo de puta. Es cuestión de no andar generalizando.
La historia de las muchachas del nº1 era más larga y Bea os la hubiera contado mejor. Pero ni la recuerdo entera ni soy Bea. Lo siento.
En estos momentos se agradecen los comentarios de Pepe Rubianes.
Como le diría Carlos Chaouen a la muchacha del autobús que no comprende a los catalanes: "que te calles, que te calles, que te calles".









